En un proyecto de edificación de media altura cerca del complejo Mall Plaza Vespucio, nos tocó revisar un sondaje que atravesaba una mezcla de gravas arenosas y limos de la Formación Colón-Coya. El agua apareció a los 4 metros y el contratista necesitaba dimensionar las bombas de agotamiento. Ahí instalamos un ensayo Lefranc a carga variable para medir la permeabilidad real in situ. No fue un trámite de oficina: fue la diferencia entre una excavación estable y un contratiempo de semanas. En La Florida, con una población que ya supera los 400.000 habitantes y un subsuelo que alterna depósitos aluviales gruesos con intercalaciones finas, la permeabilidad en campo deja de ser un parámetro de biblioteca. Se vuelve un dato de obra que impacta en plazos y costos. Para perfiles más profundos o macizos rocosos fracturados, combinamos este ensayo con sondajes SPT que nos entregan el perfil estratigráfico antes de seleccionar el tipo de prueba hidráulica.
La permeabilidad de laboratorio no habla con el terreno: un ensayo Lefranc o Lugeon bien ejecutado revela la conectividad hidráulica real de las fisuras y lentes que cruzan el perfil.
